
Pablo Césari, presidente de la Cámara de Panaderos, aseguró que las ventas registraron una fuerte caída y que actualmente trabajan con alrededor del 50% de la capacidad operativa de producción. “La gente no tiene dinero”, resumió al describir el escenario que atraviesa el sector.
La situación económica impacta de lleno en el consumo cotidiano y las panaderías no son la excepción. Pablo Césari, integrante del sector panadero de Bahía Blanca, explicó que en su caso particular la producción de la fábrica se encuentra actualmente en torno al 50% de la capacidad operativa.
“Hay una merma importante de las ventas. En nuestros casos, por ejemplo, estamos en el 50% operativo, lo que es la producción de la fábrica”, señaló. Y agregó que el panorama obliga a tomar decisiones de manera constante: “Es un día a día, una semana a semana, viendo a ver qué pasa”.
Menos consumo y compras más ajustadas
Para Césari, una de las principales razones de la caída está vinculada directamente con el poder adquisitivo. Si bien destacó que continúa existiendo movimiento de clientes, remarcó que el problema está en el monto que gasta cada consumidor.
“Por suerte acá sigue habiendo flujo de gente. El problema es el promedio del consumo del ticket, es muy bajito. Bajó mucho”, explicó.
Según describió, los cambios se observan especialmente en los productos que lleva cada cliente. La compra continúa concentrándose en productos tradicionales como el pan y las facturas, pero en cantidades mucho menores.
“Lo que antes te llevaban un kilo o una cena de facturas, te llevaban dos tiras de miñones, una tira si necesitás huevos en la tarde. Lo mismo con la factura: dos medialunas, tres medialunas, un vigilante. La gente lleva lo justo y lo necesario”, detalló.
El empresario también marcó un momento particular: la caída se profundizó después de la inundación. “Bajó mucho, y sobre todo de la inundación para acá, fue terrible”, afirmó.
Una producción difícil de proyectar
El contexto también complica la planificación de las empresas. Césari contó que deben analizar las ventas prácticamente de manera diaria y que algunos acontecimientos puntuales generan repuntes que luego no logran sostenerse.
“Con el Mundial habían levantado las ventas, había repuntado. Terminó el Mundial y otra vez todo para abajo”, ejemplificó.
En ese sentido, sostuvo que una de las principales dificultades es la falta de previsibilidad. “No vemos un horizonte claro, no hay una luz al final del túnel. Entonces proyectar es muy difícil, muy complicado. No podemos programar nada”, manifestó.
En su empresa, explicó, actualmente tienen aproximadamente la mitad de los espacios de producción ociosos, aunque aseguró que decidieron mantener al personal y no realizar despidos.
Al mismo tiempo, advirtió que otros establecimientos del sector no pudieron sostenerse y debieron cerrar, mientras que algunos colegas optaron por continuar trabajando de manera informal.
El peso de los servicios sobre los costos
A la caída del consumo se suma el incremento de los costos operativos. Césari señaló que, mientras las materias primas acompañan los niveles de inflación, servicios como la electricidad y el gas representan una carga cada vez mayor.
“Lo que es materia prima, la inflación la va acompañando. Lo que es servicio, luz, gas, es terrible”, afirmó.
Como ejemplo, señaló que actualmente afrontan facturas de electricidad de entre 3 y 4 millones de pesos mensuales.
Frente a este escenario, explicó que intentan contener los precios para sostener el nivel de ventas, resignando parte de la rentabilidad.
“Como la gente tampoco tiene plata en el bolsillo, no tiene sentido hacer un costo elevado y que la gente no te consuma. Entonces cedemos de nuestra rentabilidad para que haya una rotación y por lo menos el ingreso que tengamos podamos ir cubriendo nuestro gasto diario, pagar a la gente y demás”, sostuvo.
Preocupación por los cierres y la informalidad
Césari también se refirió al cierre de panaderías y al crecimiento de establecimientos que trabajan de manera informal.
“Han cerrado panaderías por distintas razones, la mayoría por fuerza económica. Otros colegas se pasan a la clandestinidad”, afirmó.
Según explicó, esta situación genera una competencia desigual para los comercios que cumplen con sus obligaciones laborales, impositivas y de servicios.
“De tener un costo, por ejemplo, de 3 mil pesos a la venta del público de pan en algunos lugares, ellos lo venden a mil”, ejemplificó.
Para Césari, la diferencia de precios está relacionada con los costos que afrontan los establecimientos formales. “Si trabajás en un lugar donde no pagan salarios, donde los salarios debieron estar registrados, no pagan luz, se cuelgan del gas y los números son distintos”, cuestionó.
“No sabés qué va a pasar el mes que viene”
A pesar de las dificultades, el empresario aseguró que el sector continúa buscando alternativas para sostenerse.
“La esperanza es lo último que se pierde. Nosotros siempre apostamos a tener nuevos proyectos, a buscarle la vuelta”, afirmó.
Sin embargo, volvió a remarcar la incertidumbre como uno de los principales obstáculos para planificar. “No sabés qué va a pasar el mes que viene, el otro mes”, sostuvo.
En ese contexto, consideró que el escenario político también tiene impacto sobre la economía y mencionó la proximidad de las próximas elecciones como otro factor de incertidumbre.
“Uno tiene fe y va proyectando y va apostando nuevos proyectos. Pero bueno, es bastante complicado”, concluyó.