Dirigía un hogar de niños en Talar de Pacheco. Desde 2001 abusó de cuatro de ellos, pero un acuerdo entre su defensa y la fiscalía lograría que se le aplique una condena mínima.
por
Leandro Fernández Vivas
José Antonio Mercau tiene 54 años y toda su vida la dedicó a la religión y al sacerdocio. Durante 20 años estuvo destinado a la Parroquia Juan Bosco de la zona de Talar de Pacheco, en la zona norte del Conurbano.
Dentro de esta parroquia, comandaba el hogar San Juan donde pasaban la noche chicos de bajos recursos con problemas familiares, victimas de maltrato o de abandono. En el año 2005, luego de más de 5 años de vejámenes, varios internos denunciaron al párroco por abuso y otras perversiones. Cuatro chicos de entre 12 y 17 años de edad declararon haber sido obligados a mantener relaciones sexuales con Mercau.La denuncia prosperó y el cura primero cumplió con arresto domiciliario preventivo, durante 3 años en un convento Benedictino en Los Toldos, pero ahora un acuerdo entre la defensa del párroco y la fiscalía podría disminuir los años a cumplir en prisión en caso de ser considerado culpable. El próximo viernes la justicia de San Isidro deberá decidir si acepta este acuerdo que evitaría el juicio oral.
El fiscal de San Isidro, Jorge Strauss, y la defensa de Mercau, a cargo de Diego Ferrari, acordaron que el cura acepte la culpa y reconozca el delito en los cuatro casos de abuso reiterados y repetidos en el tiempo a cambio de que se realice un juicio abreviado con una pena máxima estipulada en 14 años, aún cuando la pena mínima por un solo caso de abuso es de 10 años.
“Para Mercau es un negoción”, explicó a 24CON la abogada defensora de los chicos abusados, Doctora Mariana Zárate. “Nos sorprendió muchísimo. Esperamos el juicio oral durante seis años. Esto no lo logramos entender, la pena mínima para estos delitos es de 10 años. Son cuatro casos, cuatro víctimas que durante diez años sufrieron abusos reiterados. Por la ley Blumberg, se sumarían las condenas por cada caso, habrían sido 40 años, pero van a ser 14, como si fueran 3 años y medio por cada víctima”.

El juicio abreviado es una herramienta judicial para, en caso de que el imputado reconozca la autoría de su delito, no se extiendan los plazos a un juicio oral. Si bien la confesión no es prueba para comprobar un delito, el reconocimiento puede llevar a este recurso para acelerar los procedimientos. Sin embargo, en esta oportunidad también se utilizaría para morigerar la condena del imputado. “Nosotros hicimos un planteo de inconstitucional por este acuerdo ya que no se respeta el código penal, pero el código procesal lo permite por lo que no aceptaron nuestro planteo. Igualmente, en caso de que se acepté el juicio abreviado, vamos a apelar la condena”, apuntó la letrada.
El próximo viernes la justicia deberá decidir. Ya se han organizado marchas y escraches para ese mismo día para que tanto el imputado como el tribunal que deberá decidir sobre su condena conozcan el parecer de las víctimas y sus allegados. “Antes de dar condena, el tribunal va a entrevistar a Mercau. Los chicos quieren ir también a los tribunales, poder lograr que los escuchen a ellos también pero en el código no está previsto que las víctimas declaren o participen de la audiencia de Mercau”. Tras el encuentro con el acusado, el tribunal tiene hasta cinco días para informar su condena, la absolución o bien el rechazo al juicio abreviado, aunque esta última posibilidad raras veces se dieron en la justicia de San Isidro. “Una de las pocas maneras de continuar con el juicio oral sin aplicar el abreviado sería que el imputado le confié al tribunal que no quiere ese recurso, sino que prefiere el juico oral. Pero no creo que Mercau se arriesgue a tener una condena mayor a los 14 años”, apuntó la abogada.El caso de Mercau recuerda de manera casi directa al del cura Julio Cesar Grassi que fue condenado en 2009 a 15 años de prisión. En ese momento, la justicia de Morón lo encontró culpable del delito de abuso sexual agravado en dos de los 17 hechos que se le adjudicaban, pero hasta la fecha sigue en libertad y no cumplió ni con un solo día de su condena.
“Los cuatro casos de Mercau son contundentes. He tenido acceso al caso de Grassi, pero el material condenatorio es distinto, tenemos muchas más pruebas contra él (Mercau) , por eso prefirió el juicio abreviado y no el oral. Estuvo 20 años en esa parroquia. En el hogar los controlaba todo el tiempo, hacía un trabajo de seducción, los corrompía y los terminaba abusando”, dijo Zárate a 24CON.
Según uno de los testimonios, publicados por la agencia DyN, «en la madrugada nos venía a buscar y nos llevaba a su dormitorio, pasaba hasta dos veces por semana y el sábado empezaba con besos en la boca y después se rezarpaba».
En ese sentido, con la instrucción del fiscal Diego Molina Pico primero y de su colega Strauss después, la causa se tramitó por «corrupción reiterada de menores (cuatro hechos), abuso sexual agravado por acceso carnal reiterado (dos hechos), abuso sexual agravado por sometimiento sexual gravemente ultrajante, abuso sexual perpetrado en forma continuada y calificada por la condición de autor y convivencia preexistente con menores».
El acuerdo entre el fiscal y los abogados del presunto abusador han logrado que otros chicos que también habrían sido abusados prefirieron no participar de la denuncia, e inclusive, no iniciar acciones contra el párroco. “Con esta pena, si termina así, no creo que los demás se animen a hablar, no creo que sigan confiando en la justicia”, finalizó Mariana Zárate.