Política

Renuevan la cúpula de la Policía Bonaerense, pero sigue Casal

El gobernador Daniel Scioli minimizó el tema señalando que “no se trata de una purga masiva, sino que son cambios operativos en base a objetivos”, pero la decisión fue reprochada por los relevados: “Esto es político, no operativo.”

A veces las soluciones no guardan estrecha relación con los problemas, menos en la arena política y frente a un año electoral. La posible renovación dentro de la Bonaerense causó resquemor en las filas uniformadas y el gobernador Daniel Scioli tuvo que salir a aclarar lo que ya se sabía desde el jueves a la tarde: que seis jerarcas policiales serán pasados a retiro, mientras continúa en su cargo el ministro de Seguridad y Justicia, Ricardo Casal.
Ayer, Scioli intentó minimizar el tema y dijo que “no se trata de una purga masiva, sino que son cambios operativos que los vamos haciendo en base a los objetivos que buscamos”.
Según fuentes del Ministerio de Seguridad y Justicia, uno de los que termina su carrera policial es Salvador Baratta, el superintendente de Coordinación Operativa, amigo personal de Jorge “El Chorizo” Rodríguez.
La nómina la completan José Antonio Raggio, a cargo de la zona Oeste, Mario Martín de la zona Norte, Claudio Fernández, de Investigaciones de Tráfico de Drogas Ilícitas, Walter Carballo, director de Investigaciones Complejas y Crimen Organizado y Héctor Martínez, director de Servicios Sociales.
Al respecto, un ex ministro de Seguridad bonaerense aseguró que “no hay ningún cambio. La cúpula de la Policía es Paggi, si no se va Paggi, no cambia nada. Sólo buscan adornar la situación para darle respuestas a la sociedad civil. Pero se equivocan: las cosas van a seguir exactamente como hasta ahora.”
Según la investigación de Tiempo Argentino, Raggio, Martín y Martínez optaron por el retiro voluntario mientras que los restantes jefes fueron desplazados de manera obligatoria.
“Nosotros cumplimos 30 años de servicio y nos correspondía el retiro pero Regina Zonta (a cargo de la Región Interior), que también está en condiciones de retirarse, no fue incluida en la lista. Esto es político, no operativo”, opinó uno de los comisarios relevados.
“Los seis teníamos un perfil de trabajo similar y veníamos trabajando bien. La verdad que no se entiende la decisión pero hay que aceptarla. Eso sí, que no salgan a decir que la inseguridad es por nuestra culpa porque ahí abrimos la boca”, amenazó el ex oficial.
Otro de los desterrados reveló que en la Bonaerense, “no existen mesas de trabajo y las decisiones las toman Casal y Paggi”. El comisario, que aún no recibió  la notificación formal desde el ministerio, añadió que la decisión de remover a los jefes policiales no tiene lógica operativa.
Para muchos, el caso de Claudio Fernández, a cargo de Drogas Ilícitas, es paradójico. “Récord de incautación de marihuana en 2010, el propio gobernador valora el trabajo públicamente, secuestraron éxtasis como nunca y hasta desmantelaron cocinas. ¿A quién se le ocurriría cambiar al jefe de narcotráfico?”, preguntó un experimentado comisario, sorprendido por la determinación.
“Si creen que sacando a seis comisarios generales van a solucionar el problema de la inseguridad, están equivocados. Con este tipo de medidas –agregó la fuente– buscan convencer a la sociedad de que hay un cambio después de la masacre de José León Suárez y el caso de Baradero.”
La constante de ayer fue que la mayoría de los comisarios que fueron pasados a retiro no entendía la novedad. Algunos se atrevieron a decir que el problema es que la gente que se va es frontal y eso no es bueno dentro de la Bonaerense. “Ser leal es ser sincero, no decirle al ministro lo que quiere escuchar. Y eso es lo que muchos hacen: decir lo que Casal quiere escuchar”, puntualizaron.
Los entrevistados repitieron hasta el hartazgo que para estar en funciones estratégicas, que inciden en la vida de los ciudadanos, no hay que perder el tiempo en disimular situaciones.
“¿Qué tiene que ver el trabajo del superintendente de la Región Oeste (José Raggio) con que Gonzalo Kapp mató a un pibe por la espalda? La responsabilidad ahí es de otra persona pero por motivos no ligados al trabajo policial eso pasa desapercibido”, especuló el policía, que agregó que la decisión responde “al capricho de un funcionario: cuando pregunté por qué me removían no supieron qué contestar. Hace 30 años soy policía y no lo entiendo. Hay distintas maneras de trabajar pero a esta no la entiendo. Los jefes policiales nos tenemos que hacer cargo de los errores de nuestra tropa, no de las decisiones equivocadas de la cúpula.”
“Nos dijeron que era una cuestión de oxígeno. ¿Sabés quién necesita oxígeno, flaco? Casal”, remarcó uno de los policías que colgará el uniforme azul a la brevedad.

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