
Venezuela enfrenta una de sus peores catástrofes naturales en décadas, luego de sufrir dos terremotos de magnitud 7.2 y 7. 5 que sacudieron el territorio nacional el pasado miércoles, dejando un saldo trágico que no deja de crecer: 589 personas fallecidas, más de 4.300 heridas y 157 desaparecidas, según el balance más reciente entregado por el ministro de Salud, Carlos Alvarado.
El panorama humanitario es devastador en su conjunto, ya que 200 personas permanecen atrapadas bajo escombros, unas 2.927 familias han quedado damnificadas, 250 edificios registran daños severos y ocho hospitales resultaron comprometidos, algunos de los cuales debieron ser evacuados de urgencia.
Reina Romero, es venezolana, vive en nuestra ciudad, y tiene familia en Aragua, que está a dos horas de la capital, y contó que el primero de los terremotos se sintió más en Caracas y el otro más alrededor de todo el país, “si bien allí no fue tan desastroso como en Caracas, hubo mucha gente afectada en las costas araguareñas, ya que la arena se agrietó”.
Afirmó que su familia se encuentra bien, aunque por ahora están en un centro de acopio para ver que les dicen de sus viviendas, si pueden volver o no.
“Lo lamentable es cómo la gente está trabajando, con manos, cascos de bicicletas, un país que no está preparado para este tipo de eventos”, reconoció Reina.
En cuanto a la comunicación refirió que costó un poco, debido a los conflictos que ya vienen teniendo, pero después se realizó un corte total para prevenir otros inconvenientes.
Desde Bahía, en el grupo de la comunidad venezolana están juntando cosas y esperando una respuesta para saber a dónde trasladarlo.
“Fue difícil, mi cuerpo está acá pero mi mente allá, estoy orando por los que están esperando poder salir y todavía están bajo los escombros”, dijo angustiada por la situación que le toca atravesar a los venezolanos.