EditorialInteres General

Cristina el nombre que no se borra

Tu nombre no se borra, aunque lo intenten con toda la fuerza del odio. Porque vos estás, siempre estuviste. Hablando claro, tomando decisiones difíciles con una convicción que no se negocia.

Para muchos de nosotros, vos no sos solo una dirigente política. Sos parte de nuestra historia personal, de nuestra vida cotidiana, de lo que soñamos cuando pensamos en un país más justo. Te vimos levantar la voz cuando nadie se animaba. Te vimos llorar por Néstor, y seguir de pie. Te vimos enfrentarte al poder real, al económico, al mediático, al judicial, sin perder la ternura ni la dignidad.

Sos parte de una memoria colectiva que no se rinde ni se olvida. Porque sos esa mujer que nos enseñó que vivir mejor no era un privilegio, sino un derecho. Que la justicia social no era un eslogan, sino una práctica. Que el amor también es una forma de hacer política.

El amor a vos se construyó en la calle, en los barrios, en las escuelas que volvieron a abrir, en los hospitales que recuperamos, en las universidades que volvieron a llenarse de hijos de trabajadores. En la AUH que sostuvo a miles de familias, en las netbooks que llegaron a manos de nuestros pibes. En los trenes que volvieron a andar, en los satélites que se lanzaron desde suelo argentino. En la recuperación de YPF y Aerolíneas, en la soberanía puesta en agenda. En el matrimonio igualitario, en la ley de identidad de género. En las jubilaciones sin aportes para las amas de casa, en los miles de jubilados que se incorporaron al sistema con moratorias. En cada derecho conquistado, en cada gesto de dignidad.

Sabemos que estás cansada. Que cada paso tuyo lleva encima el peso de una persecución brutal, constante. Pero también sabemos que tu sola presencia ordena, inspira, despierta. Que cuando vos hablás, algo se acomoda. Que cuando te mostrás, muchas y muchos volvemos a creer.

Por eso te escribo desde lo más profundo del mi corazón : te necesitamos. No por nostalgia, ni por pasado. Sino por futuro. Por nuestras hijas, por nuestros hijos. Por los que no se resignan a la miseria planificada.

Como vos decís: ser militante no es una moda, es una forma de vida. Que la política puede ser una herramienta de transformación real. Y que el amor, cuando es verdadero, también es revolucionario.

No tengas dudas: no vas a estar sola. Porque el pueblo nunca abandona a quien no lo traiciona.

Con amor,
una de esas voces que vos ayudaste a despertar

Vanesa Alaguibe

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