El Comité Técnico Ejecutivo paralizó la unidad que extrae azufrados de los hidrocarburos. El plazo de 90 días que requiere la compañía, para presentar un plan de respuestas, se consideró inaceptable.
Para la Municipalidad, la actitud de Petrobras excedió todos los límites de la tolerancia, tanto que parece inminente la clausura total de la refinería de Loma Paraguaya.
«No sólo que no concreta soluciones y demora las inversiones que se le plantearon hace tiempo, sino que se expresó con un comunicado inaceptable, negó la existencia de un problema absolutamente demostrado y tampoco es capaz de explicar qué está pasando», afirmó ayer el secretario de gobierno, Hugo Borelli.
A la clausura parcial de la unidad de hidrotratamiento de hidrocarburos, dispuesta en la noche del miércoles, se le podrá exigir, en las próximas 72 horas, el parate definitivo de toda la refinería de no mediar la presentación de un plan para mitigar drásticamente las emisiones por antorcha y las provenientes de tanques a la atmósfera.
Petrobras también tiene que acompañar un programa de confinamiento o eliminación de las piletas con hidrocarburos a cielo abierto.
La semana anterior, entre el miércoles y el sábado, buena parte de la ciudad tuvo que soportar fuertes emanaciones provenientes de la planta situada en Colón al 3000. Las quejas vecinales se multiplicaron desde diferentes barrios y los profesionales del Comité Técnico Ejecutivo (CTE), labraron dos actas de infracciones, cuyo juzgamiento y sanción están en manos del Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS).
Por entonces, el coordinador del CTE, el ingeniero Fernando Rey Saravia, anticipó que sólo si las propuestas fueran satisfactorias se fijaría el plazo para la concreción de las obras y se evitarían las clausuras.
«A nosotros y a los vecinos lo que realmente nos importa es que haya cambios y correcciones para que no se repitan los incidentes», explicó en relación a la necesidad de confinar los hidrocarburos para dejar de depositarlos en piletones que los mantienen en contacto con la atmósfera.
Vencido el plazo, Rey Saravia advirtió ayer que la clausura total «ahora depende de Petrobras».
«Por ahora, no se le permite operar a la unidad de hidrotratamiento, la encargada de quitarle a los combustibles sus elementos azufrados», indicó el coordinador, quien dijo que su decisión cuenta «con el total respaldo del gobierno municipal y provincial».
Respecto del plan requerido, en las últimas horas Petrobras solicitó una prórroga de 90 días.
«Han venido siete técnicos del OPDS, de diversas áreas, a quienes les mostramos nuestros diagnósticos. Juntos, también recorrimos la planta, la inspeccionamos y, finalmente, se llegó a la conclusión de no acceder a ese plazo pedido, y otorgar uno de 72 horas».
Rey Saravia enfatizó la importancia de corregir las dificultades, porque este tipo de sanciones representan importantes pérdidas económicas para esa refinería que ocupa a unos 200 operarios.
«Hay un drama que excede a la gente de Bahía Blanca y que se trata de una cuestión de política empresarial. Los técnicos de acá conocen y son serios pero están desbordados por la cultura que impera en la compañía. Tampoco puedo dejar de preocuparme por ellos», consideró.
Tras los incidentes de la semana anterior, el coordinador del CTE reconoció que Petrobras comenzó a eliminar el contenido de los hidrocarburos expuestos a la atmósfera, y que paralizó la unidad con presuntas pérdidas, la que buscó arrancar pero que terminó siendo clausurada.
Al cabo de una intensa jornada, en la que no hubo un pronunciamiento de la empresa (ver aparte), el secretario de gobierno, Hugo Borelli, al remitirse a las instrucciones del intendente municipal, Cristian Breitenstein, reiteró que se han terminado los grados de tolerancia y advirtió que la compañía «invierte lo necesario para reconvertir su planta y ajustar los procesos o tendrá que dejar de funcionar en la ciudad».
lnp
