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Clase Magistral o Lección de Humanidad?, Cristina y la Búsqueda de Empatía Perdida en el País de Milei

Por: Vanesa Alaguibe

En su reciente clase magistral en la Universidad Nacional del Oeste, Cristina Fernández de Kirchner no solo nos iluminó con su tradicional defensa del peronismo, sino que también nos ofreció una lección de humanidad digna de los libros de historia.

En un gesto de auténtica empatía, nos recordó que, en medio de las cifras y los gráficos, hay una Argentina que siente, sufre y llora. Y lo hizo con un mensaje directo al presidente Javier Milei, pidiéndole algo que, al parecer, no figura en los manuales neo-liberales: «un poco de compasión.»

Cristina, siempre atenta a las causas justas, no dejó pasar la oportunidad de instar a Milei a que actúe como un ser humano, además de como presidente. Porque, claro, gobernar es mucho más que recitar citas de economistas libertarias,hizo alusión a la reciente desaparición de Loan en Corrientes, sugiriendo que podría estar vinculado con redes de trata infantil.

Cristina le advirtió a Milei que debe tener cuidado con lo que dice y cómo lo dice, ya que los niños también observan y escuchan. Un presidente, destacó, debe transmitir un mensaje de paz y serenidad a los argentinos, no lo contrario.

Con la sutileza de siempre, señaló que la política, cuando se hace bien, no puede estar desconectada del pueblo. Algo que, por lo visto, Milei y su equipo no han aprendido en sus charlas de café sobre el libre mercado. Para ellos, parece que las emociones son variables macroeconómicas que pueden descartarse cuando no aportan al PBI. Pero no para Cristina. Para ella, el bienestar y la vida de los argentinos son, siempre, la prioridad.

Así que mientras algunos se distraen con la destrucción del Estado y el amor por el dólar, Cristina, como una verdadera estadista, sigue recordándonos que la justicia social y los derechos humanos no son opcionales. Porque al final del día, la política no se trata solo de números, sino de personas. Y ahí, entre tanta insensibilidad, es donde la empatía que pide Cristina brilla como un faro en la tormenta.

Ojalá, algún día, Milei y su gobierno entiendan que gobernar un país no es solo cuestión de mercados, sino de humanidad. Pero claro, quizás pedirle eso a un neo-liberal sea pedir demasiado.

Editorial:  Vanesa Alaguibe

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