Las tormentas no avisan. Llegan con fuerza, arrasan con lo que encuentran a su paso y dejan una huella que va más allá de los escombros y las calles anegadas. Son un recordatorio brutal de que la naturaleza sigue teniendo la última palabra. Y en Bahía Blanca, esa palabra llegó dos veces en poco más de un año.
Una sábado apenas a 4 días que Federico Susbielles asumia como intendente de nuestra ciudad, una tormenta feroz nos golpeó, poniendo a prueba a un gobierno que recién comenzaba a caminar. Las imágenes de árboles caídos, techos volados y calles inundadas fueron el primer gran desafío de esta gestión. Pero la respuesta fue inmediata: coordinación, trabajo en equipo y presencia en el ante los vecinos solucionando gran parte de lo propuesto
Ayer, Bahía Blanca volvió a ser escenario de un nuevo temporal. Vientos de más de 110 km/h, daños estructurales en el Hospital Penna, cortes de luz y un número incontable de reclamos de vecinos que vieron sus hogares y comercios afectados. En medio de todo esto, el intendente y su equipo volvieron a estar ahí. Durante más de 24 horas seguidas, los trabajadores municipales, bomberos, Defensa Civil y fuerzas de seguridad pusieron el cuerpo para recuperar la ciudad.
No es un tema de política partidaria. Es una cuestión de gestión, de liderazgo en momentos críticos. Y en ese sentido, la administración de Susbielles ha demostrado estar a la altura de las circunstancias. No se trata solo de reparar los daños materiales, sino de reconstruir la confianza de la gente en sus autoridades.
El intendente habló con claridad: el cambio climático es una realidad que nos obliga a repensar nuestras ciudades y a prepararnos para eventos extremos que ya no son excepcionales, sino cada vez más frecuentes. La pregunta es: ¿qué viene después? ¿Cómo nos preparamos para la próxima tormenta?
Las emergencias no terminan cuando el viento cesa y el agua baja. Ahora es el momento de evaluar, de aprender y de proyectar. Si estos fenómenos seguirán ocurriendo, Bahía Blanca necesita un plan de infraestructura climática serio y sostenido en el tiempo. Necesitamos políticas de prevención, inversión en drenajes urbanos y un trabajo conjunto entre el Estado, el sector privado y la comunidad.
La resiliencia de una ciudad no se mide solo en cómo resiste una tormenta, sino en cómo se levanta después de ella. Hoy, Bahía Blanca se levanta una vez más. Y mientras el cielo vuelve a despejarse, la gestión municipal enfrenta su verdadero desafío: no solo reconstruir, sino anticiparse al futuro.
Vanesa Alaguibe
Directora de Bajo la Lupa
