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«The Iron Lady», la película donde Meryl Streep interpreta a la ex premier conservadora británica Margaret Thatcher, perturbó al diputado conservador Rob Wilson, que pidió un debate sobre el film en la Cámara de los Comunes.
Wilson quiere que los legisladores discutan «el respeto, las buenas maneras y el buen gusto» de la película, que según él «falta el respeto» a Thatcher.
La película será estrenada en las salas británicas el 6 de enero, pero Wilson ya la vio y dijo a sus colegas: «Esta semana estuve en una proyección de ‘The Iron Lady’ y me perturbó el modo en que fue pintado el personaje».
«Por lo tanto podemos tener un debate sobre el respeto, las buenas maneras y el buen gusto dado que me pareció que el film, si bien está muy bien actuado, falta el respeto a un miembro de este parlamento», agregó.
Sir George Young, un ex ministro del gobierno Thatcher, le respondió afirmando estar a favor de un debate, pero precisó que los políticos «deberían ser cautos al expresar opiniones que podrían ser consideradas censura sobre películas de productores independientes».
La cinta describe la carrera política de Thatcher y sus años como primera ministra, pero también sus problemas de salud y su declinación debido al mal de Alzheimer que la aflige desde hace años.
Este detalle es lo que irritó a muchos en su entorno. Edwina Currie, subsecretaria de Sanidad durante el gobierno de la «dama de hierro», dijo que la película es «maravillosa», con un «magnífico trabajo de Meryl Streep», que consigue «capturar la esencia de la personalidad de Margaret, hasta el labio un poco crispado».
Para su papel Streep incluso visitó la Cámara de los Comunes en Westminster, observando una «question time» del premier David Cameron. Sin embargo, Currie también dijo que encontró «excesivo el énfasis del film en su declinación en la vejez», definiéndola como «insensible y de poca relevancia».
Robin Harris, un ex consultor de la premier, fue mucho más duro. «Esta película es indecente -dijo al Daily Mail-, usa la enfermedad de Margaret Thatcher para explotarla con el fin de hacer dinero y aumentar las esperanzas de Meryl Streep de ganar otro Oscar».
Luego agrega que si una película semejante se hubiera hecho sobre el ex presidente norteamericano Ronald Reagan, mientras aún vivía, quien lo interpretaba habría sido «agarrado a patadas a lo largo de toda la Constitution Avenue de Washington por los líderes de los partidos de ambas Cámaras del Congreso».
«El hecho de que esta película haya sido hecha aquí ahora muestra cuánto se endureció nuestra sociedad, qué poco respeta a los viejos y los enfermos», concluyó.
