Los ingresos a las arcas públicas del quinto mes del año ascendieron a $39.344,7 millones, un 44,2% más que en el mismo período de 2009, según adelantó el director de la AFIP, Ricardo Echegaray
La recaudación tributaria de mayo de $39.344,7 millones, con un aumento del 44,2% respecto del mismo mes del año pasado. La información fue dada esta tarde en una conferencia de prensa por parte del secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y el director de la AFIP, Ricardo Echegaray.
Esa tasa de variación fue la más alta en lo que va de 2010 y desde septiembre de 2008, momento en el cual se desencadenó la crisis internacional, y determinó un salto al equivalente a u$s10.083 M, que superó en más de u$s2.000 M la máxima marca de mayo de 2008.
A la estacionalidad alta de la recaudación, por el pago del saldo de Ganancias de empresas y grandes contribuyentes, se sumaron los efectos de la aceleración de la inflación que, según dicen los expertos, se asocia a la reactivación de la economía en su conjunto.
Las previsiones de la consultora que dirige Rogelio Frigerio arrojaron aumentos de $7.380 millones sobre los proyectados en el cálculo del Presupuesto de Gastos y Recursos para el corriente año y se convierte en la séptima suba en términos reales consecutiva.
El Impuesto a las Ganancias habría captó 76% más que un año atrás, Bienes Personales, 27%, los gravámenes ligados al comercio exterior treparon 57%, producto de las liquidaciones de la cosecha de la soja y sus derivados, impactando en el Fondo Federal Solidario que se distribuye entre las provincias.
Actividad doméstica y sustitución por importaciones
Ricardo Echegaray justificó el singular desempeño de los recursos tributarios en la «subestimación por parte de los empresarios de las ganancias esperadas para 2009 y en la reactivación que muestra la actividad económica».
Sin embargo, también jugaron un rol clave la aceleración de la tasa de inflación y el aumento de los topes hasta los cuales los empleados deben hacer aportes al Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones.
En el primer caso, el fenómeno se reflejó en el cobro del «impuesto inflacionario» a las empresas y en menor medida a los consumidores, que debieron sortear ese efecto con la retracción del consumo doméstico. El cobro de IVA sobre la producción nacional aumentó sólo 15,5 por ciento.
Además, influyó la mayor propensión por los productos foráneos, los cuales tributaron 66% más en IVA y 55,5% en Ganancias.
