
Argentina volvió a demostrar su jerarquía en el cierre de la fase de grupos del Mundial. Ya clasificada a los 16avos de final, la Selección dirigida por Lionel Scaloni venció 3-1 a Jordania en un partido en el que rotó gran parte del equipo, realizó diez cambios en el once inicial y aun así mantuvo el control del juego.
Con este resultado, el conjunto campeón del mundo cerró la fase de grupos con puntaje ideal: tres victorias en tres presentaciones y el liderazgo absoluto del Grupo J. En el horizonte aparece Cabo Verde, rival del próximo viernes en 16avos de final, donde comenzará la etapa eliminatoria.
El equipo argentino golpeó en los momentos clave del encuentro. Giovani Lo Celso abrió el marcador con un preciso tiro libre y, antes del descanso, Lautaro Martínez amplió la ventaja desde el punto penal, tras una falta sobre Marcos Senesi sancionada con ayuda del VAR. A pesar de las numerosas variantes, Argentina manejó la posesión y el ritmo del partido con solidez.
En el complemento, Jordania descontó a través de Mousa Al-Taamari y por algunos minutos insinuó una posible reacción. Sin embargo, Scaloni recurrió a Lionel Messi, quien comenzó el partido en el banco para dosificar cargas. Su ingreso fue determinante: el capitán volvió a marcar con un brillante tiro libre que sentenció el 3-1 definitivo y desató la ovación del público en Dallas.
Más allá del triunfo, la noche dejó otro hito para Messi, quien volvió a convertir en una Copa del Mundo y extendió su lista de récords en el torneo más importante de selecciones. A los 39 años, el capitán argentino reafirma su vigencia y llega con confianza a la fase eliminatoria.
Con puntaje perfecto y una identidad de juego consolidada, Argentina avanza a los 16avos de final con el impulso de un equipo que combina rotación, solidez y eficacia. El camino hacia la defensa del título entra ahora en su etapa decisiva.