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Inteligencia Artificial: “Todos los puntos que remarca en la encíclica son perfectamente válidos”

El Papa León XIV presentó días atrás el primer gran documento doctrinal de su pontificado, en el que advirtió que la inteligencia artificial debe ser “desarmada” y advirtió sobre sus peligros. Con motivo del 135.º aniversario de la «Rerum novarum», el Pontífice reflexiona en su primera encíclica, «Magnifica humanitas», sobre la doctrina social de la Iglesia en la era de la inteligencia artificial.

El doctor Guillermo SimariProfesor Emérito de la Universidad Nacional del Sur, doctor en ciencias de la Universidad de Washington, promotor del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Inteligencia Artificial, y autor de publicaciones de referencia internacional sobre el tema, reflexionó sobre el mensaje del pontífice de la Iglesia Católica.

“La tecnología que se ha producido tiene infinidad de aspectos positivos, pero también tiene una multitud de problemas: está en un principio de desarrollo y no es algo terminado. Esto sería como producir una vacuna contra una enfermedad y probarla sin realmente haber hecho todo el trabajo que hay que hacer, es decir, se pone en el mercado y vemos qué pasa”, explicó el especialista.

Sin embargo, destacó que “los problemas que trae esta nueva tecnología son mucho más sutiles. La forma en cómo se influye a la sociedad a través de esto no es menor, es realmente algo bastante complicado. No es una tecnología perfecta, tiene muchísimos errores, no razona -a pesar de lo que dicen algunos de los productores- y la sensación que uno tiene es que los capitalistas están tratando de ganar toda la influencia y el dinero posible a partir de este nuevo desarrollo y no piensan en qué es lo que está pasando”. Por eso –a pesar de declarar que no es una persona religiosa- destaca que la intervención de la Iglesia en este momento es tan importante. “Es importante desde un punto de vista social, la gente tiene que estar prevenida de que esto no es algo totalmente aséptico y no problemático”.

“Es muy respetable lo que está haciendo la Iglesia, porque es una intervención informada. Consultaron especialistas, discutieron durante semanas en el Vaticano y llegaron a las conclusiones. De hecho una egresada nuestra participó como parte del panel y colaboró en la redacción del último texto que se produjo. Se trata de la doctora Vanina Martínez”, explicó.

Además de trabajos de alcance global, Simari posee un índice h de 43, lo que refleja una alta productividad académica y un impacto profundo de su trabajo en la comunidad científica, y lo ubica en el rango de los académicos destacados y líderes en su área de investigación.

Entrevistado por Radio Universidad reconoció que “hay dos aspectos importantes a considerar: uno tecnológico y uno social. La Iglesia en general no se ocupa de la parte técnica en el sentido de especializaciones, pero sí en el efecto que la tecnología produce sobre la sociedad, y no lo está haciendo desde un punto de vista ludista, en el sentido de los ludditas del comienzo de la revolución industrial que se oponían a la tecnología, sino que lo que está haciendo es mirar la nueva tecnología que se ha producido y considerar los efectos que puede tener sobre la humanidad como un todo. Y la situación es que todos los puntos que remarca en la encíclica son perfectamente válidos”.

Desde su punto de vista, no es que haya que dejar de desarrollar la tecnología, “pero hay que hacerlo de una manera responsable, para que lo que produzcamos sea para mejorar el estado de la humanidad, no simplemente para que un grupo de personas hagan cada vez más plata”.

“El problema técnico que existe es el de alineación de la inteligencia artificial con los valores humanos que han sido públicamente y globalmente aceptados. Esto sería extremadamente importante, porque el uso de herramientas tecnológicas para producir armas puede llevar a cosas realmente muy feas, y hay gente que dice que no, que todo está bien, que sigamos adelante”.

Otra de las consecuencias que remarcó es la ambiental, que no está detallada en esta encíclica pero sí abordada por el antecesor de León XIV, Francisco I. “Los data centers consumen una cantidad de energía eléctrica tremenda. Microsoft está poniendo data centers en el mar, y el agua los enfría, pero para enfriarlos se calienta. Y eso produce un calentamiento del mar”.

El mensaje de la Iglesia en este momento “es muy importante, porque la gente tiene una sola voz, escucha la voz del que le dice que esto es fantástico. Y es cierto que se van a poder hacer muchas cosas, pero también la tecnología está haciendo cosas muy malas. Por ejemplo, usar estas tecnologías en educación es una locura hoy en día. Ya se ha demostrado en experimentos que reducen la capacidad cognitiva de quienes la usan desde pequeños, sino que además está el problema de quién forma los formadores”.

“Lo que está pasando es que se está acelerando algo que no sabemos dónde va a terminar”, concluyó.

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