El radical admitió que la postura de su correligionario se describiría en cualquier manual de ciencia política como una situación «atípica». La sobreexposición de Cobos en el desempate parlamentario y su virtual reelanzamiento como candidato causó recelo en algunos sectores de la UCR que interpretan que la jugada terminó esmerilando a Alfonsín en la interna partidaria.
El diario Tiempo Argentino cosigna hoy en un articulo que tras 48 horas de protagonismo del vivepresidente Alfonsín tuvo que admitir ayer que el rol del vicepresidente en la votación “lo debe colocar mejor” en las preferencias del electorado. Y aceptó que la posición de Cobos en el cargo es “anómala”: “Reconozco esta situación anómala, cualquier manual de ciencia política la describiría como una situación atípica.”
Es que los sectores que fogonean la figura del hijo del ex presidente, entienden que Cobos, al desempatar, «diluye los esfuerzos que el diputado Ricardo Alfonsín viene haciendo hace meses para torcer las encuestas y transformar su alta imagen positiva en intención de voto».
En tanto, en el cobismo «creen que el vicepresidente logró reposicionarse como candidato, pero además analizan que el papel que jugó en el Senado le permitirá encarar la interna partidaria con más fuerza». En ese sentido, el mencionado matutino señala hoy que «los alfonsinistas, más pícaros, proponen interpretar la actitud del cobista Oscar Castillo. El senador catamarqueño de la UCR fue buscado el miércoles por cielo y tierra por sus compañeros de bloque. Su ausencia, que en principio se interpretó como un alineamiento con el kirchnerismo, desencadenó el empate y permitió el lucimiento de Cobos».
En declaraciones a otro diario, Cobos buscó ayer bajar el tono de las especulaciones y dijo que lo «sorprendió» haber tenido que desempatar en el Senado durante la votación al rechazar que el kirchnerismo hubiera forzado el empate para influir en la interna radical en desmedro de su adversario Ricardo Alfonsín, que viene creciendo en los sondeos.
Nuevo choque
En este marco, los dos precandidatos presidenciales de la UCR, Julio Cobos y Ricardo Alfonsín, tendrán que atravesar una nueva etapa del enfrentamiento interno en el radicalismo bonaerense: esta vez por la
designación de autoridades de la Convención partidaria. Luego del cruce en las urnas del 6 de junio pasado del que emergió victorioso Alfonsín, triunfo que lo catapultó a la pelea por la candidatura presidencial con Julio Cobos, los radicales de la provincia de Buenos Aires volverán a chocar.
La pulseada adquiere relevancia por el peso de las herramientas partidarias que están en juego: la Convención es el organismo encargado de definir la política de alianzas del partido en la Provincia, donde aún no hay candidatos firmes, pero además se pondrá en debate la integración de la Junta Electoral, cuyo control es clave en las definiciones de los procesos electorales internos de la UCR.
Tanto para Alfonsín como para el sector que integran Leopoldo Moreau, Federico Storani, Gustavo Posse y demás seguidores de Cobos, el control de estas herramientas supone disponer de elementos de poder partidario cuando las definiciones electorales de 2011 aparecen a la vuelta de la esquina.
En medio de gestiones de unidad que hasta esta noche no habían arribado a buen puerto, la gran incógnita de la convocatoria radica en qué sector podrá conseguir quórum para arrancar la
Convención.
La premisa de llegar a los 173 convencionales es por ahora una empresa muy difícil de medir para ambos sectores, aunque elalfonsinismo especula con la posibilidad de acceder a ese piso que
le permitiría avanzar con la designación de autoridades.
El armado opositor sostiene que también cuenta con ese mínimo, aunque observadores radicales indican que -si no se producen corrimientos de algunos grupos- difícilmente alguno de los dos
sectores en pugna acceda a sentar a 173 convencionales.
Con esa incertidumbre a cuestas, existían diversas negociaciones en marcha: el alfonsinismo ofreció a sus opositores internos 5 de los 11 cargos de la Convención, pero quedándose con
la Presidencia, como reflejo del resultado de la última interna de junio, y además ofrecía 2 de los 5 miembros de la Junta Electoral.
Sin embargo, la oferta aún no había sido respondida por los sectores de Moreau, Storani y el cobismo. En ese marco, si bien los alfonsinistas estimaron que llegarían a obtener quórum, no desecharon la alternativa de no poder llegar al número mágico de 173 convencionales y, en ese contexto, aseguraron que no estaban dispuestos a «someterse a la extorsión».
La otra gran incógnita es si el conglomerado opositor mantendrá su postura monolítica o alguno de los grupos accederá a acompañar al alfonsinismo.
