La reciente confirmación de que el Licenciado Federico Weyland «Director del Instituto Cultural», se encontraba conectado clandestinamente a la red de agua, impone el alejamiento del cargo que ocupa. En circunstancias en las que la carencia del vital elemento demanda mayores restricciones en su uso y penalidades para la utilización desmesurada, sus intentos de justificarse sólo han acrecentado el generalizado reproche social.
Una cadena de desaciertos y conductas reprochables (pago en efectivo a artistas, resultando el Lic. Weyland el «proveedor» beneficiario de las órdenes de pago) revelan que el funcionario ha perdido el grado de confianza que los vecinos le dispensan a los servidores públicos.
La conducta debida constituye un valor que todos los ciudadanos deben cumplir y se torna exigible en mayor grado para quien desempeña un cargo político.
Las insuficientes explicaciones ensayadas no hacen sino ratificar lo evidente: el necesario alejamiento del Lic. Weyland del cargo que ocupa. Ahora el Sr. Intendente tiene la decisión en sus manos.
(UCR) – (IC) – (FPV) – (8 de Set. – Gen Radical) – (FPV Indep)
