Marta Covella, la jueza de Paz de la ciudad de General Pico, adelantó que no celebrará matrimonios entre homosexuales. «Es contrario a la ley de Dios», argumentó en el sitio web La Arena y agregó: «Nadie va a cambiar mi pensamiento».
La magistrada se mostró así en desacuerdo con lo decidido ayer por el Senado de la Nación, donde se le dio la media sanción faltante al proyecto de ley que modifica el Código Civil y permite el matrimonio en personas del mismo sexo.
«Alguien va a casar a esas parejas, si se presentan los pedidos, pero no seré yo», dijo Covella y despertó más de una crítica. Muchos la acusan de no cumplir con sus deberes de funcionaria pública por privilegiar sus creencias religiosas.
En tanto, las mayores reticencias y polémicas se presentan en el terreno de la adopción. Al respecto algunos especialistas piensan que, por lo menos en un comienzo, las parejas gays encontrarían más obstáculos que las heterosexuales.
«Lo ideal es que el niño tenga un padre y una madre. Creo que los jueces, razonablemente, van a privilegiar la entrega de un menor a quienes conviven en una familia heterosexual, por lo menos mientras no se sepan a ciencia cierta los efectos de la crianza en una pareja homosexual, por dos mamás o dos papás», indicó el abogado Guillermo Borda, especialista en derecho de familia, al diario La Nación.
En esto coincidió la senadora peronista Liliana Negre de Alonso (San Luis), presidenta de la Comisión de Legislación General de la Cámara alta. «Si un juez tiene que optar entre dos parejas, una heterosexual y una homosexual en igualdad de condiciones, debería elegir la heterosexual por el bien superior del niño», opinó la funcionaria.
fuente: TN
